El número 12, ampliamente utilizado en la Biblia, posee una rica simbología que trasciende su valor numérico. Con aproximadamente 187 menciones en las Sagradas Escrituras, y cerca de 22 de estas apariciones concentradas en el Libro del Apocalipsis, el número 12 adquiere un significado especial en la narrativa bíblica.
En diversos pasajes, el número 12 se asocia con la perfección, la autoridad y la completitud. Desde los 12 patriarcas de Israel hasta los 12 apóstoles elegidos por Jesús, este número se emplea para representar la totalidad o la plenitud en diferentes contextos. La elección de los 12 apóstoles por parte de Jesús simboliza su autoridad divina y la fundación de su iglesia, mientras que los 12 patriarcas representan las tribus de Israel, cada una con su papel y propósito en el plan divino.
Además, el número 12 también está intrínsecamente relacionado con el gobierno y la elección. En la Biblia, encontramos referencias a los 12 jueces de Israel que gobernaron a su pueblo, así como a los 12 ancianos que rodean el trono de Dios en el Apocalipsis. Estas figuras representan la autoridad y la sabiduría divina que guían y gobiernan el destino de la humanidad.
En el Libro del Apocalipsis, el número 12 aparece repetidamente en el contexto de la nueva Jerusalén, la ciudad celestial que desciende del cielo. Sus murallas están adornadas con 12 puertas, cada una custodiada por un ángel, y en ellas están inscritos los nombres de las 12 tribus de Israel y los 12 apóstoles del Cordero. Esta imagen simboliza la perfección y la completitud del pueblo redimido de Dios, que es gobernado y protegido por su autoridad divina.
En resumen, el número 12, con sus numerosas referencias en la Biblia, representa tanto la perfección como la autoridad divina. Desde los patriarcas y apóstoles hasta los jueces y ancianos, el número 12 sirve como un recordatorio de la totalidad y la plenitud del plan de Dios para la humanidad, así como de su soberanía y autoridad sobre todas las cosas.